Memoria y palabra

He aprendido que las palabras pronunciadas por quien queremos, llenan los oídos y el corazón de ilusión, una ilusión que se siente como un abrazo calientito y seguro.

Como un abrazo infinito.

He aprendido, también; que a lo largo de nuestra vida existen (y seguro existirán) personas que tengan las palabras correctas, en el momento correcto, pronunciadas de la forma exacta para hacernos creer.

Creer y caer, y que eso está bien siempre y cuando seamos conscientes.

Es esta, quizá la lección más valiosa que he aprendido en este tiempo: son las acciones, lo que se hace y se demuestra a otro, lo que realmente tiene un valor y permanencia.

Solía ser gran fan de las palabras y lo sigo siendo, tanto que escribo; escribo para entender, para vaciar, para dar un orden a ese caos maravilloso que a veces existe en la mente, el caos fantástico que se encarga de transformar momentos en palabras, palabras en textos y se convierten en algo mucho más grande, en algo permanente, aunque sólo sea en un papel.

Pero que si tenemos suerte, genera un eco en otras mentes, llega otras interpretaciones, a otras voces y va transformándose.

Las palabras cambian con el tiempo, como cambian las personas que las pronunciamos, nuestra entidad individual junto con nuestra voz, se va transformando… pero existe un espacio donde todo es permanente y ese espacio es la Memoria.

¿Y qué es la memoria? ¿ Por qué es mágica?

La memoria es el único lugar conocido donde el tiempo no pasa, la gente no muere, el amor no acaba y los momentos siguen existiendo eternamente. Esa bóveda de incalculable valor, impenetrable e intransferible, capaz de preservar vivos los instantes que al mismo tiempo que nacen, mueren.

He aprendido que es bueno acudir a ella, pero que está prohibido permanecer en ese lugar, puesto que la memoria es una construcción de la mente… es un espacio sin dimensiones… sin la dimensión que nos da el tiempo y la realidad.

He acudido a la memoria para reconfortarme, he acudido a la memoria para buscar un abrazo, para intentar comprender combates pasados, guerras perdidas, lazos rotos.. y también para reconfortarme con todo lo bueno de mi vida que en ella permanece.

He aprendido que la vida es  cambio constante y eterno movimiento, que cuando peor la he pasado he tenido la fortuna de adquirir las lecciones más importantes y hacerme fuerte.

De todo esto me siento una consecuencia, me siento un resultado de lo que he comprendido y una aprendiz de lo que aún está por llegar… las palabras llenan el alma de ilusión, pero hoy escribo para vaciar…y también para reiniciar.

 

 

 

Agosto /17

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s